Las comunidades del sitio Ramsar Estrella Fluvial Inírida están recuperando técnicas de pesca sostenible que se han perdido con la llegada de actividades como la minería.

Justo cuando en el mundo entero se celebra el día de los humedales, las comunidades indígenas de la Estrella Fluvial Inírida, el último humedal Ramsar designado en Colombia, están trabajando para conocer sus derechos, reforzar sus conocimientos ancestrales y defender su territorio.

 

Este complejo de humedales ubicado en los departamentos de Vichada y Guainía, fue designado como sitio Ramsar -la convención internacional que reconoce los humedales de gran importancia- en julio de 2014, y desde entonces, los pueblos indígenas como el Curripaco y el Puinave  participan en un proceso de fortalecimiento de capacidades para mejorar la conservación y el uso de sus recursos naturales.

 

Uno de los objetivos principales del proceso, liderado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la CDA, AUNAP y WWF, es lograr un ordenamiento pesquero que asegure su sostenibilidad y mayor equidad en los procesos de comercialización.

 

Así intentan los indígenas recuperar las técnicas de pesca sostenible:

 

Para los indígenas de la Estrella Fluvial de Inírida, los ríos son la vida. De la calidad y cantidad de sus aguas depende su alimentación, su transporte y los ingresos económicos por la venta de peces ornamentales y de consumo.  El río es todo.

Por sus características excepcionales, la Estrella Fluvial Inírida fue designada como sitio Ramsar,  pero la extracción de oro en la frontera con Venezuela no deja de ser una amenaza para este tesoro natural. En este momento las comunidades indígenas se están preparando para fortalecer la conservación del lugar con actividades como la pesca sostenible y el turismo en la zona.

Aunque la zona es rica en peces,  y la pesca de especies  ornamentales aporta para las economías locales, la contaminación por actividades como la minería y la falta de organización y de control en la comercialización, ha generado amenazas como la sobrepesca de algunos ornamentales y la disminución de varias especies. De la Orinoquia colombiana (Inírida y Puerto Carreño) sale  aproximadamente el 90% de los peces ornamentales que el país exporta.

Desde épocas ancestrales, los indígenas de la Estrella Fluvial Inírida han aprendido a conocer los ritmos de inundación del río y a pescar con técnicas que permitan la conservación de los peces. En este momento con el apoyo de WWF  y AUNAP están retomando el conocimiento sobre trampas tradicionales para una pesca más sostenible.

Cada trampa se hace a la medida de las especies que se quieran capturar y se debe poner en lugares estratégicos que sólo los pescadores más experimentados conocen. Con los mayores puede morir este conocimiento pero las comunidades están recordando y registrando esta información para que las técnicas tradicionales sigan haciendo parte de sus rutinas de pesca sostenible.

La principal herencia de los indígenas del Guainía es la pesca, y aunque es común que los niños salgan a pescar desde pequeños, no todos continúan con el legado. La estrategia de conservación de las comunidades se basa en heredar estos conocimientos y técnicas para que las nuevas generaciones manejen su territorio y puedan desarrollar actividades productivas sostenibles.

Las trampas son elaboradas con materiales naturales de la zona, no contaminan, y son mucho más accesibles para las comunidades que otras técnicas de pesca. Muchas se ponen en la noche y se recogen en las mañanas, liberando el resto del día, a los pescadores para realizar otras actividades.

Dado que la supervivencia de las poblaciones indígenas depende de los recursos del río y la comercialización de los peces ornamentales, es importante para su economía, uno de los principales objetivos del sitio Ramsar es lograr una cadena de comercialización más justa para los pescadores y comercializadores de Inírida.

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CRÉDITOS

 

Fotos: Camilo Díaz / WWF Colombia

 

Edición y montaje web: César A. Moreno V.

@ormistas

Editor web Semana Sostenible